Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios- Proverbios 16:23

Una persona prudente es aquella que sabe controlar sus labios, controla su hablar, y cuando habla no lo hace con tono de pelea o controversia sino con tono suave, sin embargo existen muchas personas que cuando hablan encienden una llama e inflaman la conversación, siempre están buscando o encontrando conflicto en todo, por eso son consideradas personas necias en contraste con los sabios que han logrado practicar la prudencia. La prudencia es una virtud con la cual no se nace, hay que aprender a cultivarla. ¿Se considera usted una persona prudente o necia? Si aún no ha cultivado la prudencia en su vida debe saber que ésta le evitará muchos dolores de cabeza y malos momentos. La prudencia nace en el corazón, debe hacerla parte de usted de allí la importancia de saber callar cuando hay que callar y saber hablar cuando hay que hablar pero siempre con sencillez de espíritu y buen corazón no tratando de dañar a nadie con palabras ofensivas y fuera de tono.