Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/Guayaquil

Amado, no imites lo malo sino lo bueno.  El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo no ha visto a Dios.  3 Juan 11

El apóstol Juan le aconseja a Gayo que no imite las cosas malas que ve sino lo bueno, porque el que hace lo bueno es de Dios.  Todo hijo imita a su padre o lo que ve en casa, por eso los mejores modeladores de la conducta de los hijos son los padres, y si usted conoce a Dios sabrá que su voluntad es que usted camine haciendo las cosas buenas que su Palabra enseña, como practicar la misericordia, la piedad, el perdonar a los demás, visitar a los enfermos, ayudar a los necesitados, pero sobre todo actuar y pensar como lo haría el señor Jesús en alguna circunstancia parecida.  Por el contrario, si una persona no ha conocido a Dios y no lo considera su Padre Celestial jamás lo va poder imitar porque no lo conoce, pues tenderá a imitar aquello       que si conoce, la maldad, la impiedad, el irrespeto a la vida y a los bienes de los demás y toda clase de cosas malas que son desagradables a los ojos de Dios.  Esta porción bíblica nos exhorta a no imitar lo malo sino lo bueno, pues haciendo lo bueno tendrá buenos frutos y será conocido por ellos.