Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor. Salmo 5:12

El favor de Dios sobre los que confían en Él es tan grande que los rodea como un escudo.  Nótese que el salmo dice que la persona es rodeada, es decir está totalmente cubierta por su favor, por sus bendiciones. Un escudo normalmente protege la parte delantera del soldado o de la persona que lo lleva puesto, pero el escudo con el cual el Señor cubre a los justos o a quienes han puesto su confianza en Él es total, no le deja ni un solo espacio sin cobertura, y esto debe ser motivo de alegría, de júbilo saber que es Dios mismo quien lo defiende de sus enemigos cuando usted ha aprendido a amar a Dios y a depender y a confiar en Él. Medite en esto: ¿Cuándo fue la última vez que se sintió seguro/a o protegido/a por Dios?  O nunca ha sentido esa protección.  Si su respuesta es la segunda, con toda seguridad es porque no ha aprendido a amar a Dios o no ha aprendido a conocerlo mejor, pues es necesario que experimente su amor para que pueda empezar a sentirse seguro/a  en sus brazos.