Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. 1 Corintios 15:3-4

En esta porción bíblica, Pablo está reafirmando los dos pilares de la fe cristiana, primero la muerte de Jesucristo en la cruz del Calvario, cuyo objetivo era el perdón de los pecados y salvar a la humanidad de la muerte eterna reconciliando al mundo con el Padre, y el otro pilar es la resurrección de Jesucristo al tercer día. Estas dos verdades son creídas mediante un acto de fe y constituyen los fundamentos de dicha fe. Toda la Escritura tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento hablan del acto redentor de Jesucristo y de su deidad, está en cada persona creer o no en dicha verdad. Medite en esto: Si Jesucristo no hubiera sido quien dijo ser, el Hijo de Dios hecho hombre quien vino para redimir al mundo del pecado, vana sería nuestra fe, y debido a que creemos esta verdad, el pueblo de Dios tiene la esperanza de que el Señor Jesús vendrá por segunda vez a la tierra y todo ojo le verá y toda rodilla se doblará ante Él y confesará que Jesucristo es el Señor. Si aún usted no ha confesado a Jesucristo como su Señor y Salvador hoy es el día en que lo puede hacer, creyendo en su corazón y confesando con sus labios que Jesús es el Salvador del mundo.