Opinión

NUESTRA REFLEXION DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” Juan 1:17

El pueblo de Israel constantemente se inclinaba a hacer lo malo delante de Dios, razón por la cual Dios le entregó a Moisés, en el Monte Sinaí, dos tablas de piedra que contenían los diez mandamientos que debían ser cumplidos a cabalidad.  Posteriormente el Señor reveló a Moisés otras leyes que son conocidas como la Ley Mosaica. Cuando Jesucristo vino al mundo a realizar  la obra redentora entramos a otra dispensación que es la de la gracia, es decir, recibir del Señor algo que no merecemos, esta gracia es algo tan grande que debemos cuidarla como un tesoro, pues aunque la ley no pretendía oprimir al pueblo, sino enseñarle a vivir en libertad y justicia delante de Dios, debía y debe ser hoy cumplida, pues el mismo Jesucristo dijo “yo no he venido a abolir la ley sino a cumplirla” pero la ley no estaba llena de misericordia, ni estaba hecha  para perdonar pecados, por eso era necesario la gracia,  a través de la cual Jesucristo nos hace libre del pecado y nos reconcilia con el Padre Eterno.  Es esta gracia la que hace posible al hombre hoy en día acercarse confiadamente ante Su trono para pedir el oportuno socorro y misericordia.