Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

“En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali” Oseas 2:16

Esta profecía de Oseas es milenaria, aún no se cumple y se refiere al pueblo de Israel aunque no por eso deje de aplicarse al pueblo gentil. Llegará un momento en que la relación que se tenga con el Señor sea netamente basada en el conocimiento, confianza y especialmente en el amor hacia Él, de tal manera que ya no se lo llamará más Baali que traducido significa señor, que era como se llamaba a los ídolos de Baal, sino Ishi que significa “mi esposo”. La relación entre esposos es íntima y ese es el tipo de relación que nuestro Dios desea que tengamos con él, esa intimidad implica amarlo por sobre todas las cosas, que la relación con Él sea lo más importante y lo que más valor tenga para la vida de todo creyente.

Existen algunos pasajes bíblicos en la cual el Señor Jesús hace mención de esta situación, pues en Mateo 7 dice no todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos sino el que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos. En otras palabras, no es el hecho de llamarlo Señor que le coloca a usted en una buena posición delante de Él, sino cuando usted empiece a conocerlo de tal manera que lo considere su esposo fiel, su amado, el que viene a buscarlo/a y cuando Jesús venga por su esposa que es la iglesia desea encontrarla como una novia ataviada que espera por su amado. ¿Usted se encuentra en esa posición? Ama a Jesús de tal manera que lo puede llamar “esposo mío”, ven pronto? Si no es así comience a conocerlo cada día un poco más, leyendo su Palabra y pasando tiempo con Él, sin lugar a dudas notará cambios en su vida.