Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

“Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones” Salmo 107:4-6

Este salmo describe muy bien la condición del hombre que anda alejado del camino de Dios, andan perdidos sin rumbo cierto en medio de la soledad, del peligro. con hambre y con sed, exponiéndose cada día a la muerte, pero llega un día en que ya no aguantan más vivir de esta manera y claman a Dios, lo buscan desesperadamente y Él acude a su llamado para librarlos de esa angustia y dolor tan grande que llevan en su vida. La solución a sus problemas no es perderse en las vanidades del mundo, en el alcohol, en las drogas, en la rebelión en contra de Dios y del sistema, sino por el contrario, la solución a sus problemas es Jesucristo, Él dijo que en el mundo tendrá aflicciones pero que debería confiar en Él porque Él ya venció al mundo en la cruz del Calvario. Jesús jamás ha prometido una vida sin problemas, Él ha prometido darle paz y dirección en medio de esos problemas, porque solo Jesús puede saciar su hambre porque Él es el pan de vida, solo Jesús puede saciar su sed, porque por Él corren ríos de agua viva y solo Él puede llevarlo a descansar en delicados pastos, porque Él es el camino.