Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

“Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado. .Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”  Romanos 7:25 8:1

 El apóstol Pablo está expresando  la lucha que mantiene su espíritu y su carne, pues la carne siempre se revela en contra de la justicia de Dios que ha sido dada a través del sacrificio de Jesús en la cruz del calvario.  Por medio de este acto expiatorio el  espíritu ha sido redimido pero la carne aún no,  entonces los deseos de la carne dan paso al pecado, más  los deseos del espíritu dan gozo y paz y estos se contraponen, sin embargo no existe ninguna condenación a los que han sido redimidos y limpiados del pecado a través de la sangre de Jesucristo, pues todo fue hecho en la cruz del Calvario, no hay nada que el hombre pueda hacer para lavar sus culpas, solo arrepentirse y venir a los pies de Cristo, por tanto ninguna condenación hay para ellos, por cuanto ya han sido justificados por Jesucristo.   Usted es salvo, cree que la sangre de Jesucristo lo limpia de toda maldad y de todo pecado?  Si aún no tiene la seguridad de la vida eterna empiece con confesar sus pecados delante de Dios y arrepentirse de ellos  para que pueda cambiar su manera de conducirse en esta vida dejando de vivir para los deseos de la carne y empezar a vivir conforme al  espíritu.