Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

“El cual pagará a cada uno conforme a sus obras:  vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” Romanos 2:6-8

 El apóstol Pablo en esta carta a los Romanos hace mención al justo juicio de Dios, refiriéndose a dos tipos de personas, aquellos quienes han creído y viven sus vidas con una fe genuina en Jesucristo y otros que han endurecido sus corazones y  se han apartado del camino de la verdad.  En ninguna manera este pasaje trata de decir que la salvación se consigue por obras,  pues toda la Palabra de Dios tiene un mensaje central que es el amor de Dios por la humanidad y la salvación por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz del Calvario, es decir la salvación viene por  la fe puesta es Jesucristo,  apartarse de una vida que desagrada a Dios  y caminar en obediencia a la Palabra pero por el contrario la desobediencia y rebelión contra Dios son caminos que conducen a la  justa ira de Dios, pues todos sus juicios son justos y verdaderos.  Todo en la vida se trata de una decisión. Cuál decisión desea tomar en su vida, aquella que lo conduce a la vida eterna o aquella que le conduce a la perdición eterna.  Es tiempo de reflexionar qué está haciendo con su vida.  Del juicio de Dios nadie escapará.  Hoy es tiempo de buscar la gracia de Dios derramada sobre la humanidad para producir frutos de arrepentimiento y encaminarse a toda la verdad que solo está en Cristo Jesús.