Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? Isaías 51:12

Este versículo constituye la respuesta de Dios a la oración de su pueblo, quien estaba apelando a la ayuda y victoria que había dado en el Mar Rojo. Ellos tenían mucho miedo y el Señor les responde diciendo: Yo soy vuestro consolador. Que palabra tan llena de optimismo y confianza para quien tiene miedo, y seguido le dice que por qué tienen miedo de hombres mortales, hombres que hoy está y mañana ya no, en cambio el poder del Señor es eterno y no hay nadie como Él. ¿Cuál es el temor que tiene usted hoy? Quizá está teniendo muchos problemas que no sabe para dónde coger. En circunstancias difíciles es hasta necesario sentir temor, pues nos da respuesta a la huida, lo malo está en dejar que el temor haga presa de usted, que el temor lo paralice y no lo deje pensar. Jesucristo dijo, por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios. Si usted ha puesto su confianza en Dios debe estar seguro que Él será su consolador y su protector. No hay lugar más seguro que estar bajo sus alas, y no hay mayor consuelo que saber que Cristo prometió estar con usted hasta el fin del mundo. No está solo, búsquelo y halle la paz que necesita.