Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.1 Tesalonicenses 4:16-17

El apóstol Pablo describe en este pasaje bíblico cómo se llevará a cabo el acto más trascendental del final de los tiempos, el arrebatamiento de la iglesia, entendiéndose por iglesia todas aquellas personas que han recibido al Señor Jesucristo como su Señor y salvador. Jesucristo vendrá con voz de mando, con toda autoridad, con voz de arcángel, con voz de guerrero, con trompeta de Dios, con gran estruendo y descenderá del cielo a donde un día subió para estar sentado a la derecha del Dios Padre, de ese lugar de honor descenderá para llevar a su pueblo con Él hacia la morada que tiene preparada para nosotros. En este majestuoso suceso, las personas que hayan puesto su confianza y fe en Él resucitarán primero, y luego los que estén vivos, sus cuerpos será transformados y partirán también para estar por la eternidad con el Señor. Acá en la Tierra será un caos, un hecho sin precedentes, atribuirán quizá este hecho a seres extraterrestres que han invadido el planeta o cosas parecidas, pero lo que sí es importante aquí es que debemos estar preparados para ese día, porque con toda seguridad se va a dar, escrito está que sucederá y así debemos creerlo.