Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17

Vivir preso es estar privado de la libertad, y esto no solamente se aplica a los barrotes de una cárcel, sino a estar preso por el pecado, sea este de cualquier índole. La esclavitud conlleva falta de libertad, porque cuando una persona es esclava su amo/a es la que domina su vida, la que le dirige y no puede ir por su propia voluntad a ninguna parte. Esto mismo ocurre en el plano espiritual, estar preso o ser esclavo del pecado le impide ser libre para ir en pos de Aquel que le ofrece libertad en forma gratuita, ese es Jesús, quien murió en la cruz del Calvario para que usted tenga vida eterna y libertad para poder buscarle y adorarle, porque cuando usted lo recibe en su corazón, como su Señor y Salvador, inmediatamente entra a morar en usted el Espíritu Santo de Dios y Él trae libertad a su vida, libertad de la esclavitud del pecado, porque sus pecados son perdonados y es redimido por la sangre de Jesucristo.