Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. Isaías 50:10

Un buen hijo se caracteriza por ser obediente y respetuoso con su padre, además, confía en él en toda circunstancia, aun cuando ande en oscuridad, porque sabe que la mano de su padre lo cuida y lo guía hacia la luz. De la misma manera que un padre responsable cuida de su hijo, así también lo hace Dios con todos sus hijos. Pero también un hijo de Dios debe comportarse como tal, honrarlo, amarlo y obedecerlo, porque quien camina bajo sus preceptos y voluntad, escucha y obedece la voz de su hijo amado, el Señor Jesús. Jesús es la luz del mundo, por lo tanto, todo aquel que bajo alguna circunstancia camina en oscuridad, busque la mano del Señor para que lo guíe y lo saque de ese lugar y su luz ilumine su camino. Confíe en Dios y camine bajo la poderosa mano del Señor Jesús.