Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

 

Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. Eclesiastés 4:1

 

Salomón en su libro de Eclesiastés describe lo que muchas personas en el mundo entero viven actualmente. Gente trabajadora siendo oprimidos por sus jefes, cada día les exigen más sin mejorar su remuneración y sin darles estabilidad, gente endeudada en manos de sus acreedores cobrando altas tasas de interés de donde les es difícil salir, negocios cerrando por causa de la extorsión, maridos maltratando a sus esposas o viceversa, niños siendo víctimas del maltrato, y así la lista es larga, y para todos ellos no hay consuelo dice la Palabra porque la fuerza está en manos de los opresores. Pero debe saber que tanto al oprimido como al opresor lo juzgará Dios, y cuando estén frente al Señor Jesús quien vendrá como Juez a juzgar al mundo, recibirán su sentencia por haber oprimido a su prójimo. Esa fuerza que momentáneamente ejercen sobre los demás será quebrantada bajo el poder de Dios que es infinito, y no necesita esperar al juicio final para gozar de la protección de Dios y su infinito poder, sino que puede clamar a Él hoy para que lo libre del opresor y pueda recibir su favor, su gracia y su misericordia.