NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA
Miriam Florencia/Guayaquil
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Mateo 5:21-22
Erróneamente se piensa que el sexto mandamiento de la Ley de Dios solo prohíbe matar físicamente a alguien, es decir hacerlo de forma externa, pero el Señor Jesús aclara este mandamiento e indica que no solo eso es matar a alguien sino también cuando hay enojo sin causa, cuando no hay motivo aparente que le lleve a alguien a odiar de tal manera a otra persona que si pudiera matarlo lo haría, eso también es pecado delante de Dios, y como si esto fuera poco, llamarlo necio o falto de inteligencia también comete pecado de asesinato si es dicho con saña en el corazón. De allí, la necesidad de evitar el enojo sin causa a toda costa, la persecución, el odio, deben ser dejados de lado y dar paso al perdón si es que le han ofendido. No debe dar lugar al diablo alimentando en su corazón enojo contra otra persona, aun cuando se trate de una injusticia, el camino correcto siempre será perdonar y no albergar tan dañinas emociones en su corazón.
