NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA
Miriam Florencia/Guayaquil.
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. Juan 7:38-39
El Señor Jesucristo ofrece saciar la sed de todo aquel que cree en Él, porque de su interior brotarán ríos de agua viva, manantiales de agua que siempre les permitirá estar saciados. Cuando se está sediento, el agua es lo único que puede calmar esa sed, y qué hermoso que esa agua que nace del Señor jamás se acabará porque sacia para vida eterna. Cuando una persona se arrepiente de su vana manera de vivir y recibe al Señor Jesús como Señor y Salvador, inmediatamente el Espíritu Santo de Dios empieza a morar en esa vida saciando su alma y llevándolo a manantiales donde la luz, la esperanza, la paz y el amor que Cristo ofrece llegan a cubrir todo su ser, porque ese manantial es el mismo Espíritu Santo obrando en la persona, para que irrigado siempre pueda dar frutos y frutos en abundancia.
