NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA
Miriam Florencia/Guayaquil.
Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. 1 Timoteo 4:7-8
Para mantener una buena conversación es necesario la edificación de las personas, pero lamentablemente ciertas conversaciones pretenden acabar con el género humano, de allí que el apóstol Pablo le aconseja a Timoteo que evite este tipo de conversaciones y que se ejercite, que practique la piedad más que el ejercicio corporal, porque cuando se hace ejercicio para mantener el cuerpo en buena forma, éste algún día se va a convertir en polvo y allí termina su ciclo, mientras que ejercitarse o practicar la piedad trasciende la muerte física, porque tiene promesa para la vida eterna. Esto no significa que se debe descuidar el cuerpo, de ninguna manera, éste es el templo del Espíritu Santo, por esta razón se lo debe cuidar con esmero, sin embargo, ejercitarse en ser una persona piadosa aprovecha mejor porque involucra el alma y el espíritu. La piedad, es el resultado de aquellas buenas acciones que se tiene para con el prójimo, producto de realizar actos de amor, justicia, misericordia, compasión y conmiseración, pero también implica devoción a Dios y a todo lo relacionado con Él, y esta cualidad o virtud hay que aprenderla a cultivar, por eso el consejo del apóstol es que se debe ejercitarla en forma diaria para que se vuelva parte de la persona.
