Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

 

Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado. 2 Samuel 14:14

La vida es tan frágil, que ahora estamos, y quizás en unos minutos ya no. El rey David había dado orden de destierro para su hijo Absalón por haber asesinado a su medio hermano Amnón quien violó a Agar, su otra hermana, pero luego fue persuadido a levantar el castigo, ya que el destierro, aunque era ley proceder así, no traería de nuevo a Amnón, y que lo único que daría alivio a su alma, a su dolor, era el perdón. De la misma manera que el rey David perdonó a su hijo, nuestro Padre Celestial, perdona nuestros pecados, y nos trae de regreso a casa, de donde un día fuimos exiliados por causa del pecado. Él nos ama tanto, que envió a su Hijo Jesucristo para librarnos de la muerte eterna y reconciliarnos con Él. Solo un acto de amor tan grande es capaz de perdonar y reconciliar. Así es el amor del Padre por usted. Regrese al camino, regrese al amor del Padre.