Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

 

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1 Pedro 5:6-7

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante estímulos externos como una preocupación excesiva por acontecimientos que aún no suceden, de las cuales no se tiene el control, porque la respuesta o solución a esas circunstancias no dependen de quien está ansioso. Personas que temen perder sus trabajos porque están haciendo una reestructuración, temor a un diagnóstico grave de alguna enfermedad, o esforzarse demasiado para brillar ante los demás constituyen ejemplos de este mal que agobia a muchas personas. Pero, la Palabra de Dios le exhorta a dejar la ansiedad y postrarse delante de la presencia de Dios, confiando en que el Señor tiene el control de su vida, que es Él quien provee todas sus necesidades, es Él quien tiene el poder para sanarlo, es Él quién lo va a exaltar cuando fuere el tiempo, su labor es solo depositar toda su confianza en Aquel que murió por usted para que tenga la vida eterna, y no hay nada más importante que tener la seguridad de ella. Hoy es buen día para buscar de Dios y echar toda su carga sobre Él.