NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA
Miriam Florencia/Guayaquil
La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples. Mi boca abrí y suspiré, porque deseaba tus mandamientos. Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre. Salmo 119:130-132
Los discípulos que el Señor Jesús escogió eran personas simples, pero siempre tuvieron un corazón dispuesto a seguirlo y a aprender todas sus enseñanzas. La Palabra de Dios, que es viva y eficaz, alumbra el camino de aquellos que la buscan con necesidad, con ansias, cual persona sedienta, busca desesperadamente agua para subsistir. Es precisamente la Palabra de Dios, la mejor consejera que se puede tener en la vida, porque constituye la lumbrera que le hace andar en la luz y no en la oscuridad. El salmista reconoce su necesidad de Dios, le implora misericordia, necesita de Él, necesita de su consejo. Si está buscando dirección y consejo, lea la Palabra de Dios, con la ayuda del Espíritu Santo, y hallará la respuesta a su necesidad.
