Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

 

De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Juan 8:51

Es difícil entender la Palabra de Dios sin la ayuda del Espíritu Santo, pues está escrito que es el Espíritu Santo que lo lleva a toda Verdad que es Jesucristo. El Señor Jesús en este pasaje enseña que la Palabra de Dios, no es solo para escucharla los días domingos cuando va a la Iglesia, sino que debe ser puesta por obra, es decir, aplicarla a su vida diaria. La muerte a la que se refería Jesús no era la muerte física, sino la espiritual, aquella muerte que le separa de Dios por causa del pecado. Una persona que practica el pecado todos los días se encuentra alejado de Dios, espiritualmente está muerta, y para volver a la vida, debe necesariamente arrepentirse y reconciliarse con el Padre a través de Jesucristo, no hay otra manera, de tal forma que si desea gozar de la vida eterna crea que Jesucristo es el Señor y Salvador del mundo, guarde su Palabra y viva de acuerdo a ella.