NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA
Miriam Florencia/Guayaquil.
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Santiago 5:7
La paciencia es fruto del Espíritu Santo, y debemos aprender a practicarla. Las adversidades y aflicciones que nos toca vivir diariamente produce impaciencia y un deseo ferviente de que el Señor venga por segunda vez a la tierra para llevar a su pueblo con Él, pero es necesario esperar ese glorioso momento, porque no sabemos cuándo va a ser. Nos enseña el apóstol que debemos ser como el labrador quien espera pacientemente la cosecha una vez que reciba la lluvia de otoño y de primavera, es decir la temprana y la tardía. Así como la lluvia es importante para el labrador, la venida de nuestro Señor Jesucristo también es lo más importante para todo creyente, y debemos esperarla con paciencia sin quejas. Practique la paciencia porque ella le traerá grandes frutos a su vida espiritual y física.
