Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Efesios 2:19-20

El apóstol Pablo les enseña a los efesios que por medio del sacrificio de Cristo, ya no eran considerados fuera del pueblo de Dios, sino conciudadanos es decir hijos de Dios, porque Jesucristo unió en un solo pueblo santo tanto a judíos como a gentiles, por tanto ya no eran extranjeros hablando en el plano espiritual sino miembros de la familia de Dios de donde Jesucristo es la piedra principal, la roca donde descansa su iglesia que está formada por todos los creyentes que han nacido de nuevo. ¿Se considera usted hijo de Dios? Bien, si su respuesta es sí, entonces Jesucristo debe ser su fundamento, y sus ojos deben estar puestos sobre Él, porque fue su sacrificio en la cruz del Calvario que reconcilió al mundo con el Padre celestial, dándonos el lugar de hijos y ya no solo de criaturas creadas por Dios.