Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil

 

Luego se puso Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos al cielo, dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón. 1 Reyes 8:22-23

Hoy en día existen personas que se declaran abiertamente ateos, que no creen en Dios, en realidad no lo conocen, no han visto a su alrededor, no han contemplado el universo, no han entendido que solo un Ser Todopoderoso pudo haber creado todo lo que existe de la nada, ese ser es Dios, Yahvé. Así lo reconoció en su corazón el rey Salomón, quien expresó a todo el pueblo de Israel que no existía en ningún lugar ni arriba en el cielo, ni abajo en la Tierra, un Dios como Yahvé. Ese Dios, misericordioso y Fiel, mantuvo vivo el pacto que hizo con su Padre, el rey David, de preservar una dinastía descendiente de él que culminaría en el reino eterno del Mesías, Jesús, el Salvador del mundo. Esta misericordia y fidelidad se extiende a todo aquel que anda en forma íntegra delante de su presencia, que cree que Él es el Único y Verdadero Dios, pero también Dios es compasivo para aquellos que no lo conocen, que no creen en Él, por eso, por esa compasión que tiene por la humanidad, si usted aún no cree en su corazón que Dios existe, empiece a mirar la naturaleza, no hay excusa para nadie, porque solo con mirarla se podrá dar cuenta que Dios existe y que toda ella lo alaba día y noche.