Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

Orará a Dios, y este le amará, y verá su faz con júbilo; Y restaurará al hombre su justicia. Job 33:26

La oración es una de las formas de comunicarse con Dios. Cuando usted se acerca a Él orando, exponiendo su situación, cualquiera que fuera esta, el Señor le ama, cual Padre ama a su hijo cuando se acerca a Él, y en esta comunicación se crea una atmósfera de júbilo, de gozo, porque esta relación, quizás quebrantada por el sufrimiento, por el pecado, necesita ser restaurada a través del arrepentimiento, a través de la confesión delante de Dios de la necesidad que se tiene de Él para alcanzar la paz que se necesita en momentos de angustia y desesperación. Una oración sincera, toca el corazón del Padre Celestial, lo llena de misericordia y compasión, es entonces cuando su amor se desborda sobre la persona que lo busca de todo corazón. Si usted está atravesando momentos difíciles, ore con el corazón en la mano, y exponga su situación al Señor, para alcanzar respuesta y gozo a su alma.