NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA
Miriam Florencia/Guayaquil.
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20
En la actualidad se vive tiempos difíciles, no solo en el día a día, sino en lo espiritual. Existe una tibieza o frialdad en la relación con Dios, que a lo bueno se le llama malo y a lo malo bueno, o lo que es peor aún, se adopta una postura indiferente sobre temas que son polémicos para el ciudadano común, pero para aquel que estudia la Palabra, que conoce la voluntad de Dios, de ninguna manera es polémico, sino que son posturas radicales, sin embargo, hay quienes prefieren agradar a las personas, a las masas que a Dios, de allí que el Señor hace un llamado, una invitación a que se le abra la puerta de los corazones, para que Él pueda entrar a morar, y a cambiar no solo su manera de actuar, sino de pensar, y así disfrutar de la presencia del Señor, no solo hoy, sino por siempre y en la eternidad, de tal manera que le hago una invitación, a que deje la tibieza espiritual en la que se encuentra, y se llene del fuego del Espíritu Santo, para acercarse más a Dios, de todo corazón.
