Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil.

 

“Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor” Juan 5:14

Cuando Jesús estuvo en la tierra haciendo su obra redentora, no solo vino a salvar a los que estaban perdidos, sino también vino a sanar. Este es el caso del paralítico de Betesda, quien llevaba enfermo por treinta y ocho años y al verlo Jesús postrado le preguntó si quería ser sanado, el paralítico le dijo que no tenía quien lo ayudara a ir al estanque, entonces Jesús le dijo “levántate, toma tu lecho y anda” Al instante el paralítico fue sanado. Cuando Jesús sana, lo hace en forma total, sin embargo este pasaje nos da a entender que aunque este hombre había sido sanado físicamente, su alma no, pues es evidente que no había ido al templo a dar acción de gracias, por eso Jesús le dice “no peques más para que no te venga alguna cosa peor”, y no hay nada peor que perder la salvación, pues de que vale tener un cuerpo sano si su alma y espíritu no han sido sanados, de allí la importancia de buscar la salvación a través de Cristo Jesús y empezar a caminar en la vida de una manera que agrade a Dios, pues a eso vino Jesús a salvar lo que se había perdido.