Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. Eclesiastés 5:4-5

Cuando una persona hace una promesa delante de Dios, no se puede tener excusa para no cumplirla. Todo voto que se haga delante de Dios debe ser cumplido con diligencia, pues de no cumplirse, el que tal cosa hace la Palabra lo llama insensato, es decir una persona que no tiene madurez en sus actos. Si no se está dispuesto a cumplir lo prometido es mejor no prometer, porque toda promesa que se haga acá en la tierra queda establecido también en lo alto, más aún si es una promesa hecha a Dios. Existen personas que a cambio de un favor o milagro prometen muchas cosas, las mismas que luego no las cumplen, pues deben saber que el Señor no puede ser burlado, Él no le da para que le ofrezcan votos que después con toda clase de excusas no son cumplidos, Él le da porque le ama, por gracia y misericordia, no necesita nada de nosotros, solo un corazón agradecido, de tal manera que es mejor cumplir todo lo que se promete a Dios, antes de ser visto por el Señor como un insensato.