Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Miriam Florencia/Guayaquil

Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra. Marcos 4:30-32

Es curioso como de una semilla tan pequeña puede brotar un árbol tan grande como el de la mostaza. Con este árbol el Señor Jesús comparó el reino de Dios. Cuando comenzamos a vivir en ese reino, somos como una semilla muy chiquita, poco a poco vamos creciendo y la fe se va fortaleciendo a tal punto que las asechanzas del enemigo no podrán derribarnos ni desmotivarnos. Para vivir en el reino no necesita morir y creer que cuando esté en el cielo con el Señor recién allí va a poder empezar a disfrutar del reino de Dios, por el contrario, Jesucristo dijo: arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Jesucristo es Rey y su reino es de amor y paz para todos aquellos que lo quieran recibir. Si decide caminar en ese reino, solo tiene que dejar morir la semilla y hacerla caer en el suelo para que crezca poco a poco hasta lograr una fe genuina fortalecida en el Señor de tal forma que aun aquellos que no conocen a Dios deseen hacerlo por el testimonio de su fe puesta en Jesucristo.