NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA
Miriam Florencia/Guayaquil
Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. Salmo 30:5
En este salmo el rey David exalta a Dios por haber sido librado de la muerte a causa de una enfermedad. Reflexiona sobre los favores de Dios que son eternos, no terminan nunca, en contraste con su ira que solo dura un momento, por eso, por la noche hay llanto, sufrimiento, dolor, pero cuando llega el día viene la alegría, la esperanza, el consuelo. No hay mal que dure cien años dice un adagio popular, pero la Palabra de Dios nos enseña que la ira de Dios es solo por un momento, su misericordia y su gracia son producto del amor de Dios por la humanidad. Aquellas personas que están en este mismo momento padeciendo alguna enfermedad o algún sufrimiento de cualquier índole deben saber que el favor de Dios está al alcance de todos, solo basta buscarlo con toda devoción, creyendo que el Señor escucha su clamor, pero sobre todo su alabanza y exaltación por todos los favores recibidos de Él, pues el que se tenga trabajo, un lugar donde dormir, alimentos para servirse a la mesa, una familia que le quiera, un medio para transportarse y salud son solo el producto de la gracia inmerecida de Dios por la humanidad, y ese debe ser motivo suficiente para reconocerlo y alabarlo por siempre.
