Opinión

NUESTRA REFLEXIÓN DIARIA

Pra. Miriam Florencia/ Guayaquil

Jehová es mi pastor; nada me faltará.  En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará” Salmo 23:1-2

Una de las tareas más importantes de un pastor de ovejas es apacentar su rebaño así como cuidarlas y protegerlas  de los depredadores y guiarlas hacia lugares donde puedan descansar.  Si esto hace un pastor con su rebaño cuanto más hará con nosotros nuestro Buen Pastor, el Señor Jesús quien en este salmo nos dice que nada nos puede faltar, que Él es nuestro sustento, nuestro guardador, el que calma nuestra sed, el que nos guía por sendas de justicia, el que nos ha amado desde antes de la fundación del mundo, por tanto dejémonos guiar confiadamente por nuestro Buen Pastor, porque Él nos guiará  por sendas que nosotros  no conocemos pero sin duda nos conducirán hacia nuestro objetivo en esta vida.