Opinión

Nuestra realidad…

Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil

 

Creemos que la vida está llena de momentos serios y responsabilidades importantes.

Nos pasamos tratando de ser lo que los demás quieren.

Hemos sido todo para todos, pero menos para lo que quisimos ser.

Los seres humanos somos egoístas por naturaleza.

Los demás siempre querrán que hagamos lo que a ellos les conviene, pero nunca nos retribuirán por aquello que les dimos.

Desempeñamos un papel que es asignado por las circunstancias.

Todos esperan de nosotros lo que cada uno necesita.

A nadie le interesan nuestras necesidades.

Somos lo que debemos y no lo que quisiéramos.

Esperan que seamos lo que esperan, menos que seamos como lo queremos.

Mírate al espejo.

Verás a dos personas…

Una la que eres y otra la que te mereces ser.

En medio de ambas hay una enorme distancia.

Es un lúgubre espacio entre tus ilusiones y sus realizaciones.

Una imagen demuestra lo que eras;

Otra te muestra lo que eres;

Te has convertido en todo lo que más detestabas.

¿En qué parte del camino te quedaste?

Empezaste a vivir tu vida para otros y te olvidaste de vivir la tuya.

La tristeza es causada por una mala manera de vivir.

Nuestra amargura es construida por nosotros.

Al crecer perdemos la simpleza de la vida.

Siendo adultos nos llenamos de complicaciones.

Somos maduros si tenemos una vida muy compleja.

Mientras más importantes nos creamos, más complicada debe ser nuestra vida.

Nos pasamos cumpliendo responsabilidades ordenadas por otros.

Actuamos bajo las reglas que otros nos imponen.

No tenemos tiempo para ser felices.

La ansiedad se nos presenta por las presiones que nos dan nuestras obligaciones.

El desasosiego nos convierte en seres angustiados.

Ya no somos quiénes éramos; ahora somos lo que nos permiten ser.

Nos hemos transformado en todo lo que detestábamos.

Disfrutar la vida es algo tan simple; tan sin complicaciones.

Debemos gozarla tomando las decisiones correctas.

¿Cómo saber si la decisión es la correcta?

Debe tener dos condiciones:

La primera es que aquello que decidas te haga feliz.

La segunda es que lo que decidas no lastime a los que amas.

Para ser feliz hay que volver hacia lo que éramos.

Es un regreso para soñar con la magia del vivir.

Si controlamos nuestra vida seremos felices.

Si la vida nos controla seremos infelices.

La felicidad está en amar y dar.