Ciencia

Nuestra casa esconde riesgos para la salud

Golpes, cortes y aplastamientos provocan cerca del 31% de todas las heridas.

ESPAÑA. Los accidentes domésticos suponen la cuarta causa de muerte en la Unión Europea. Son los responsables del 5% de las defunciones, tan sólo detrás del cáncer, de patologías del corazón y de enfermedades cardiovasculares. En España, 1,7 millones de personas sufrieron un percance en su casa o en actividades de recreo, en 2013, según el informe sobre Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (DADO) del Instituto Nacional de Consumo (INC).

Estas claves adquieren mayor importancia para personas entre 25 y 45 años, quienes configuran el principal grupo de riesgo. Dentro de estos parámetros son las mujeres, con un 58,7% frente al 41,3% de los hombres, las que padecen con mayor frecuencia las causas de este tipo de accidentes: caídas, golpes, cortes y aplastamientos.

Uno de cada 3 accidentes se concentran entre las 09.00 y las 12.00 horas, por la mañana, y entre las 17.00 y las 20.00 horas, por la tarde. Salvador Sitjar, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, y autor del capítulo La salud en el hogar: accidentes domésticos, del Libro de la Salud del Hospital Clínic de Barcelona y la Fundación BBVA, repasa los accidentes más habituales.
Es necesario recordar que el cuidado y el sentido común son las mejores medidas de prevención. Conviene manipular objetos calientes con guantes o mantener estos fuera del alcance de los niños. La intensidad del dolor y el caos dificulta abordar estas situaciones con tranquilidad.

Sin embargo, en el momento que se consiga mantener la calma, lo aconsejable es enfriar la quemadura, cubrirla con apósitos estériles y, en caso de heridas de importancia, no es conveniente quitar la ropa a la víctima.
Acabar en el suelo por una caída es entrar dentro del 51% de los siniestros que se producen en el ámbito doméstico.
Para no formar parte de este porcentaje se aconseja mantener los suelos limpios, tener cuidado con las alfombras o hacer caso a esa voz que nos dice “no te subas a la silla”. Cuando el dolor avisa de que prevenir ya no tiene sentido, lo primero es no levantar al accidentado. Después, asegurarse si la caída ha supuesto fracturas, luxaciones o pérdida de conciencia, en cuyo caso, es necesario ladear la cabeza para evitar que se pueda asfixiar. La mujer padece con más frecuencia (58,7%) caídas, golpes, cortes y aplastamientos.

El monóxido de carbono (CO) de estufas de gas y calentadores se encuentra detrás de entre 5.000 y 10.000 intoxicaciones cada año, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Ello junto a la obstrucción de las vías respiratorias por objetos, ropa o bolsas de plástico, son los orígenes más comunes de una situación de asfixia. Cuando se produce este último caso se debe recurrir a la maniobra de Heimlich, es decir, situar los brazos debajo de las axilas de la víctima y presionar en la boca del estómago, hacia nosotros y hacia arriba. (Internet/ La Nación)