Opinión

¡NOSTALGIA DE LA IDENTIDAD PERDIDA…!

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

Eran una semana y a veces hasta diez días, de un ajetreo sin igual… La ciudad se engalanaba con sus mejores formas, y se sentía en el ambiente un “algo” muy especial… todos los restaurantes promovían eventos singulares, aparecían conjuntos artísticos por doquier, con propuestas variadas y los quiteños nos lanzábamos a las calles para festejar a nuestra “Carita de Dios”, canelazo en mano y todos al grito de ¡VIVA QUITO!… la confraternidad era total y no se diga la IDENTIDAD del quiteño con su ciudad, con su rica historia, con su música y tradiciones legendarias, con su fantástico entorno colonial, orgullosamente español… y, sobre todo, con su inigualable “sal quiteña”, presente en todo lado, al son de las partidas del juego de “40” … y al grito de: ¡dos por shunsho…! ¡O! ¡Perro por mushpas… irás a que estudees…!

Todo esto indicaba que habían empezado, ! las Fiestas de Quito ! y su inicio se daba con la elección de su bella Reina a cargo del Cabildo, y también, con el inicio de la Feria Taurina “Jesús del Gran Poder”, que llegaría a ser postinera de la América Taurina, y destino de miles de tairófilos llegados de allende los mares… ya que, junto a la del “Señor de los Milagros” en Lima, la Feria de la Santamaria en Bogotá, la Feria de Cali, la de Medellín y Manizales en Colombia, así como las venezolanas en Caracas, Valencia y Barquisimeto, constituían las principales y señeras del ciclo taurino sudamericano; aparte de las múltiples ferias en todo México, ya entrado el nuevo año.

Conmemorar la Fundación española de San Francisco de Quito -hecho histórico que data de un 6 de diciembre de 1534, a cargo de Sebastián de Benalcázar- ha sido una manifestación de IDENTIDAD del quiteño, orgulloso de su ancestro indio y español por igual, SIN COMPLEJOS hoy aludidos por miserables políticos de alma enana, que tratan de desdibujar nuestra hermosa y valiosa heredad hispánica, que exhibe con orgullo, ¡al más grande y mejor Centro Histórico colonial de Hispano América…!

Nuestras soberbias e inigualables iglesias y conventos de: San Francisco, la Merced, Santo Domingo, San Agustín, y la especialmente única Iglesia de La Compañía, sumados a los maravillosos Claustros de Clausura de: Santa Clara, el Carmen bajo, el Carmen alto, Santa Catalina y el de las Conceptas, más un sinnúmero de otras iglesias notables como son: San Diego, San Marcos y Guápulo, solamente para mencionar algunas… son orgullo de los quiteños de bien, pues en todos ellos, se albergan obras de arte sin igual, tanto de escultura como de pintura, a cargo de las célebres Escuelas Quiteñas que florecieron en nuestros Andes, instruidas por españoles a habilísimos y sensibles indígenas y criollos, de entre los cuales destacan: Caspicara, Pampite y Miguel de Santiago, por mencionar algunos…

La simbiosis cultural de festejar a Quito, bailando Cachullapis y Saltashpas, por igual que Sevillanas o Cumbias, reflejaba esa unión descomplicada de lo español y lo indio… Tomar un “canelazo” en una esquina cualquiera, o apurar un trago de manzanilla en la Monumental de Iñaquito, entre toro y toro, era sinónimo de la intercultural que nuestra ciudad y nuestra historia reflejan, y que ningún políticucho acomplejado tiene derecho a menoscabarla, ¡intentando reescribir la historia…!

Quito fue taurino desde hace siglos atrás…! Los Toros de Pueblo, son hasta hoy día, ¡una manifestación pura y auténtica de lo taurino en nuestra tierra…! ¿Cuántos lances se hacen en esas “corridas de Toros” con un capote o con un rojo poncho andino? no importa! Lo importante es que ahí, en cualquiera de esos lances, lo taurino corre por las venas del Ecuador profundo, sobre todo… y nadie tiene el derecho de haber destruido todo esto, ¡“tapado” cobardemente detrás de un dizque plebiscito sesgado… donde se privilegió la opinión opaca de grupúsculos llenos de gentuza siniestra…!

¡Ese NO es mi Quito!… lleno de chagras simpáticos y ocurridos, pletórico de guambras hermosas y sonreídas… de coquetería discreta y poseedoras de aquel “semblante” que las quiteñas dicen tener (y que nunca he descubierto, que mismo es…) y que todavía suspiran con la letra de un Pasillo sentimental…

Mi Quito es aquel que libérrimo, cuando el destructor alcalde -Augusto Barrera- que sirvió de comodín de Correa para destruir todo esto, quiso “ordenarnos” cantar nuestro bello y tradicional Himno a Quito, de la manera que él quería… le dio una buena YUCA en la Monumental de Iñaquito -que con sus tendidos repletos y multicolores- cantó más fuerte que nunca, de la manera tradicional que siempre hacemos, hasta hoy día:

Oh ciudad española en el Ande…
Oh ciudad que el Incario soñó…
Porque te hizo Atahualpa eres grande…
y también porque España te amó…

! ¡Que vuelvan las tardes de arte y gloria al albero de Iñaquito, que los quiteños reencontremos nuestra identidad hoy extraviada, que no permitamos -nuevamente- que extraños al noble sentimiento de quiteñidad, se sienten como alcaldes de esta bella ciudad…peor aún para saquearla y denigrarla! haciéndola rehén de sus sinvergüencerías…

¡Que Quito vuelva por sus fueros y retome el sendero del progreso, limpieza, seguridad y confraternidad entre quiteños…!
Ese es mi deseo, al festejar pasivamente el 487° año, ¡de la Fundación Española de San Francisco de Quito…!

! ¡Que VIVA QUITO! ¡India y española, sin complejos ni taras indeseables…!