Opinión

NOS ROBARON EL PAÍS… Y NOS ACOSTUMBRAMOS.

Dr. Jorge Alberto Norero González/Guayaquil.

 

 

 

 

No fue de un día para otro.
Fue poco a poco.

Primero fueron “favores”.
Después “contactos”.
Luego “es lo normal”.

Y así… nos robaron el país.

Hoy todos saben lo que pasa:
cargos repartidos,
instituciones usadas como botín,
control que no controla,
justicia que no llega.

Y sin embargo… todo sigue.

¿Por qué?

Porque hay culpables, sí.
Pero también hay cómplices:
los que callan,
los que justifican,
los que dicen “mejor no meterse”.

Ese silencio sostiene todo.

Nos hicieron creer que no hay salida,
que todos son iguales,
que nada va a cambiar.

Mentira.

Lo que existe es un pacto.
Y ese pacto vive de nuestro miedo… y de nuestra resignación.

Pero hay algo más peligroso que la corrupción:
acostumbrarse a ella.

Tengo 71 años.
Y no me da miedo decirlo:

El silencio también es corrupción.

Si esto te incomoda, compártelo.
Si te representa, no te calles.
Si te da rabia… ya entendiste.

Porque el cambio empieza cuando alguien decide no seguir mirando a otro lado.

¿Vas a seguir callando?

Semper Fi.