Opinión

¿NOS ESTAMOS CONVIRTIENDO EN UN PAÍS INGOBERNABLE?

Psicóloga: Miriam Florencia López /Guayaquil

Mail:miriam_florencia@yahoo.com

La ingobernabilidad hoy en día parece que no solamente sacude a algunas personas sino al país entero. Los ataques entre políticos, las mafias internacionales queriendo destruir el país con el narcotráfico, los crímenes y asaltos son el pan diario de este país, a lo que se suma los diferentes comentarios y sugerencias que hacen algunos, todo esto lo único que hace es aumentar más el odio que se percibe entre los ecuatorianos, porque eso es lo que se transmite desde las altas esferas, el odio, las enemistades políticas y muchos queriendo apoderarse de la nación para terminarla de destruir.

Lamentablemente una mente que continuamente está pensando en la venganza, en la revancha, en el odio, en la frustración lo único que puede acarrear es violencia, enemistades, pleitos, desenfrenos, y eso no es solucionar un problema latente como el que vive nuestro país que es la ingobernabilidad.

Desde el punto de vista psicológico, la ingobernabilidad se da cuando el comportamiento de alguien se sale de control, se actúa sin límites, sin dirección y las principales características de una persona que está siendo ingobernable es que actúa por impulso, lastimándose y lastimando a los que están a su alrededor, sin importarle las consecuencias, dando rienda suelta a sus emociones más que a la razón.

Si aplicamos estas características a lo que pasa actualmente en Ecuador nos daremos cuenta de que la impulsividad de muchos actores políticos y económicos está lastimando no solamente a ellos sino también a toda una nación que cada día va perdiendo la esperanza de vivir en un país donde reine la paz y la seguridad, pues al prevalecer las emociones negativas sin importarles el bienestar de la nación han hecho del Ecuador un país totalmente ingobernable.

¿Qué se puede hacer frente a esta problemática? Cambiar la forma de pensar. La mente es el lugar donde se originan las mayores batallas que enfrenta el ser humano.  Cada uno se cree con libertad de decir lo que piensa, y eso no es libertad sino libertinaje, pues el mal uso de la libertad lamentablemente se convierte en libertinaje. En segundo lugar, aprender a controlar las emociones, dando paso a la razón, aprender a guardar silencio cuando hay que hacerlo, meditar en las consecuencias de los actos y finalmente promover y estimular una nueva manera de hacer gobierno, a través del respeto dejando a un lado los intereses personales y dando paso a los intereses colectivos, fomentando valores y vínculos de afectividad y creando leyes contundentes que erradiquen la corrupción, mal que se ha enquistado en nuestra sociedad.