NOS DESCRIBIERON HACE 2,400 AÑOS Y NO NOS DIMOS CUENTA.
Mg .Lilian Alarcón Durán
Portoviejo/Manabí.
Sócrates decía que la democracia era peligrosa porque la gente desinformada toma decisiones desinformadas. Que oradores hábiles manipulan multitudes con miedo, con ego y prometiendo soluciones simples para problemas complejos.
¿Te suena? A nosotros no nos dieron ni la democracia. Nos dejaron solo la segunda parte.
Hace miles de años ya habían escrito lo que nos pasa hoy. Léelo y dime si no es tu vida:
ARISTÓTELES: «El hábito es una segunda naturaleza.»
Tú no naciste haciendo cola. Te acostumbraron. No naciste aplaudiendo apagones. Te acostumbraron. No naciste pidiendo permiso para salir de tu país. Te acostumbraron. Tanto te acostumbraste que ya le dices «normalidad» a la esclavitud.
PLATÓN: «El precio de no interesarte por la política es ser gobernado por los peores.»
Te dijeron «no te metas en política, eso es para ellos». Y mientras tú no te metías, ellos se metían en tu salario, en tu comida, en tu casa, en la vida de tus hijos.
SÓCRATES: «Nadie hace el mal a sabiendas, lo hace por ignorancia.»
El chivato del barrio no cree que hace daño. El que te grita «gusano» en la cola no cree que hace daño. Lleva 66 años sin que lo dejen pensar. Defiende la cadena porque nunca le enseñaron a vivir sin ella.
HIPÓCRATES: «Lo que no se usa, se atrofia.»
No usamos la libertad por años. Se atrofió el músculo de decidir, de opinar, de decir NO. Por eso hoy nos cuesta tanto imaginar un país sin amo.
ARISTÓTELES: «El esclavo es aquel que no delibera, porque otro delibera por él.»
Ellos deliberan qué comes, cuándo hay luz, qué puedes vender, qué puedes decir. Tú solo ejecutas. Y a eso le pusieron «pueblo en el poder».
PLATÓN: «El esclavo más perfecto es el que defiende con pasión las cadenas de su amo.»
Esta es la obra maestra. Lograron que el esclavo no solo aguante la miseria, sino que la defienda. Que grite «viva» mientras se hunde.
Sócrates decía: «Una vida sin examen no merece ser vivida.»
En Cuba, las personas dejaron de examinarse cuando aceptaron que tener 5 horas de luz es un logro, que comer pollo una vez al mes es un privilegio y que irse del país es traición.
No perdimos la libertad por la fuerza. La perdimos cuando dejamos de preguntarnos si lo que nos dicen es verdad.
Y la ironía, a Sócrates lo condenó a muerte un voto democrático.
A nosotros nos condenaron sin dejar de votar.
Si llegaste hasta aquí, pregúntate hoy una sola cosa, con honestidad socrática:
¿Qué parte de tu vida no es tuya, sino un hábito que te impusieron?
