Opinión

No somos Pompeya.

María Sol Camacho B./ Guayaquil

solcamacho@uees.edu.ec

El 24 de agosto del 79D.C la ciudad de Pompeya fue sorprendida por el volcán Vesubio y su catastrófica erupción, causando la muerte de miles de personas y el fin de la ciudad sepultaba bajo cenizas y piedras.

Nuestra emblemática ciudad en los últimos meses ha sido protagonista de bombas, artefactos explosivos y hasta hallazgos de cilindros de gas afuera del Cuartel Modelo; me rehúso a ser testigo de su destrucción, de vivir bajo zozobra y de perder la libertad que ganamos en 1.820

De manera análoga, observo que el Crimen Organizado pretende sepultar la Perla del Pacífico, y aquel Vesubio avanza con pasos de gigantes, se organizan de mejor manera, con aliados muy poderosos en la Asamblea y otros cargos.

La frase que señala el Escudo de la bandera “Por Guayaquil Independiente” se siente un poco lejana, porque ahora el temor nos impide movilizarnos, pensar dos veces en que sitios uno va a frecuentar, etc.

Las elecciones para elegir al próximo Cabildo se acercan y espero que la persona que ocupe el sillón de Olmedo, no le tiemble la mano para combatir las mafias y cuide hasta el último centavo del dinero de los guayasenses y no lo despilfarre en ridiculeces.