Opinión

No siempre lo legal es lo justo

Dr. Franklin Verduga Vélez/Guayaquil

Hablo de la incursión de la fuerza pública del Ecuador en la embajada de México y empiezo con un principio universal del derecho para esos puristas que cierran filas y lloran con la tesis de que el Ecuador cometió una grave violación a la Convención de Viena, pero silencian la de Caracas y la contradicción entre ellas.

La primera consagra la inviolabilidad de Los recintos territoriales llamados embajadas porque la ficción jurídica es que se trata de territorio extranjero. Fui embajador y es cierto. Más, estos puristas no mencionan deliberadamente la convención o pacto de Caracas donde se puntualiza que el derecho de asilo no puede ser usado para servir a criminales buscados por la justicia de su país por delitos comunes.

Como entonces México concede asilo a un delincuente contumaz, con dos sentencias ejecutoriadas, Una orden de prisión preventiva en un tercer caso criminal. A estos “puristas” del derecho internacional hay que enseñarles un principio jurídico universal. En conflicto de dos leyes prevalece la especial sobre la general. Si ambas son especiales o generales prevalece la posterior sobre la anterior y en el caso que nos ocupa la de Caracas es la posterior.

Nuestra patria venía recibiendo premeditados ataques verbales del presidente mexicano López Obrador, convertido en protector de delincuentes disfrazados de políticos de izquierda.  Este sujeto, acusado en su país de vínculos con el narcotráfico, es un provocador serial. Se entromete en la política interna de otros países.

En Bolivia, Perú y después el Ecuador sus embajadores han sido declarados personas no gratas por la lengua incoherente de este sujeto en sus diarias conferencias de prensa. Noboa decidió hacer respetar la dignidad y la justicia de nuestra patria.

 ¿Alguien puede creer que lo hizo sin consulta previa con gobiernos amigos que colaboran en nuestra lucha contra el crimen internacional que compro a un juez para liberar a Jorge Glass de la cárcel? La resolución de la OEA que nos condena por la incursión en la embajada mexicana habla más del pésimo uso del derecho de asilo y el intervencionismo de un país en la vida de otro, en condena a la actitud alevosa de López Obrador con el Ecuador.

La valiente decisión del gobierno ecuatoriano ha demostrado que siendo un país pequeño tenemos dignidad y decoro y defendió a la justicia ecuatoriana. Y el impase descubrió que un criminal, prófugo de la justicia que durante 10 años saqueó los recursos del estado asesino a opositores y otros delitos muestra su impudicia y codicia por el poder sin importarle un rábano la suerte de su pueblo. Eso será materia de otro trabajo.