Opinión

NO SENTARSE EN LOS LAURELES.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

La guerra por el poder está declarada y, lo que venga después, no será ninguna sorpresa no pensada o calculada, el secreto está en adelantarse a los posibles múltiples intentos de rupturas de la Constitución y las leyes de la República por parte de los miembros del Triunvirato sedicioso que con seguridad no descansarán hasta lograr su cometido de desestabilizar el Estado legalmente constituido.

Recuerden que el prófugo de la justicia llegó al poder sin ningún Diputado al Congreso de la época y, pocos días después de un Congreso llamado de los manteles terminó con una mayoría que en poco tiempo nos entregó una Carta Magna a la medida de sus ambiciones políticas, influenciadas por el Foro de Sao Paulo y el Socialismo Español.

Después de intentar apoderarse de todas las instancias de control se encargarán de provocar el pánico en todas las provincias del país, mediante levantamientos indígenas, carcelarios, huelgas, incendios, actos de terrorismo urbano, secuestros, bombazos en bancos e instituciones del Estado; guerrilla urbana y rural, la lista es grande y están preparados para actuar, lo recomendable es no concederles un centímetro de distancia ni un segundo de tiempo.

Si la guerra está declarada además avisada con anterioridad y los truhanes no respetan la advertencia, se tendrán que atener irreversiblemente a las consecuencias, con el agravante que los Defensores de los Derechos Humanos siempre estarán a favor de los simpatizantes del Progresismo Socialista y de la delincuencia en general.