NO HAY TUSA QUE LES CALCE
Dr. Luis Hidalgo Vernaza/Guayaquil
El ecuatoriano es un ciudadano conflictivo por excelencia. Quizás no se debería generalizar, pero realmente resulta impresionante comprobar cómo, bajo ningún aspecto, parece existir algo que consiga conformarlo. Es quizás en el plano político donde esta disconformidad queda más en evidencia.
Últimamente, ciertos Medios de Comunicación han convertido en noticias de suma importancia aquellas situaciones en las que predomina el negativismo, sin que necesariamente se aporte algo para encontrar una solución o una salida a los problemas específicos que enfrenta el país.
El IESS es, quizás, una de las instituciones que mayores problemas presenta. Un estudio realizado por especialistas que conocen y han evaluado su situación económica determinó que el futuro del Instituto es realmente incierto y, por qué no decirlo, corre el riesgo de volverse insostenible.
Frente a esta realidad, el Gobierno ha planteado la posibilidad de vender determinados activos, muchos de ellos improductivos, con el propósito de obtener recursos que permitan aliviar, al menos parcialmente, la situación financiera de la institución, cuyos ingresos provenientes de los afiliados deben hacer frente a los enormes egresos derivados de las jubilaciones y de la atención en salud.
Todavía no se conoce con exactitud el mecanismo que utilizará el Gobierno para la eventual venta de esos activos, pero ya aparecieron los de siempre para protestar y vociferar que no permitirán que la “autonomía” del IESS sea intervenida.
¿Plantean alguna solución frente a la crisis? Ninguna. Solo el griterío, la protesta y la oposición anticipada, incluso antes de conocer en detalle cuál será la propuesta.
La Transparencia Pública es otra de las cantaletas en las que se encuentra enfrascado determinado Medio de comunicación.
El frenesí era conocer la declaración patrimonial del presidente Noboa. Finalmente, la información no resultó tan espectacular como algunos esperaban, pues su patrimonio no era precisamente extraordinario.
Ahora el cuestionamiento gira en torno a la información que deberían proporcionar las instituciones públicas sobre determinados contratos reservados, incluso aquellos relacionados con la defensa nacional y, particularmente, con las hidroeléctricas. Se cuestiona también a la Contraloría por, supuestamente, cerrar las puertas a determinada información.
Pero una cosa es exigir transparencia y otra muy distinta pretender que toda información pública deba ser expuesta sin considerar que existen asuntos que, por su naturaleza, pueden estar sujetos a reserva. La discusión debería centrarse en establecer dónde termina la legítima transparencia y dónde comienzan las razones de seguridad, defensa o interés nacional.
El combate al narcotráfico es otro escenario donde la crítica aparece inmediatamente. En especial, el control marítimo que cuenta con apoyo de los Estados Unidos y los casos de embarcaciones presuntamente vinculadas a actividades ilícitas han generado cuestionamientos.
Se sostiene que estas acciones perjudican económicamente a pescadores que nada tendrían que ver con el tráfico de drogas y que, además, habrían sido víctimas de maltrato físico o psicológico por parte de personal de guardacostas estadounidenses.
Para dar mayor realce a la noticia, se entrevista a familiares de los pescadores involucrados, de cuyas declaraciones surgen múltiples versiones. Sin embargo, entre el dolor de una familia, la denuncia de un hecho y la comprobación de lo ocurrido existe una diferencia que el periodismo responsable debería saber manejar.
El lamentable y doloroso accidente que involucró a una madre deportista en una de las principales avenidas de Samborondón tampoco escapó al tratamiento que algunos Medios suelen dar a este tipo de acontecimientos. El dolor se convierte rápidamente en noticia, la noticia en polémica y la polémica en una nueva oportunidad para cuestionar al Gobierno, a los ministros y hasta a los alcaldes.
Y es aquí donde aparece nuevamente la vieja expresión: no hay tusa que les calce.
Si el Gobierno actúa, está mal. Si no actúa, también. Si anuncia una medida, se cuestiona. Si no la anuncia, se reclama. Si combate al narcotráfico, aparecen las denuncias; si no lo combate con suficiente fuerza, también hay críticas.
Hay un grupo de articulistas que parece haber convertido el escándalo en su principal plataforma. Hablan de que el poder es temporal y utilizan cualquier circunstancia para insistir en que no existe seguridad, salud, medicamentos o soluciones para los problemas del país.
Porque gobernar es difícil, pero criticar también debería exigir responsabilidad. De lo contrario, terminaremos acostumbrándonos a un periodismo en el que todo está mal, todos son culpables y nada merece reconocimiento. Y cuando eso ocurre, ya no estamos frente a una crítica constructiva. Estamos, simplemente, frente a aquellos a quienes no hay tusa que les calce.
Crnel. Ab. Luis Hidalgo V.
