Opinión

No hay de que preocuparse

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

La preocupación por la situación económica que se empieza a vivir ha llevado a que en el léxico de los ecuatorianos las palabras que más se repitan sean: dinero, crisis, desempleo, gasto, endeudamiento, dolarización, Fenómeno del Niño, etc.

Los únicos que no perciben la problemática y para quienes no pasa nada y ninguna de las palabras antes indicadas le llama la atención, es al Presidente y a su grupo. Para el grupillo, el país está de maravilla, antes de la revolución nada, después de la Revolución todo, despertaron del letargo de la inoperancia de la partidocracia y creyeron cambiar el país.

Lo que está sucediendo en la economía ecuatoriana y lo que sus cifras representan es simplemente algo coyuntural, momentáneo que se resolverá en poco tiempo según la Revolución Ciudadana (RC).

Las noticias alarmantes sobre la fluctuación de precios del petróleo no causan la mayor preocupación, pese a que ni siquiera se cubren los costos de extracción. Se busca con desesperación adjudicar campos hidrocarburiferos a inversionistas privados que hasta ahora son chinos, se hipoteca el futuro del país por más de 20 años. No hay deuda que no se pague, ni plazo que no se venza. No obstante, NO HAY DE QUE PREOCUPARSE

Para RC, no existe crisis, es la oposición que quiere vender esa figura, como tampoco es verdad que no haya ahorro y que el gasto público se haya elevado. Su gobierno es el que mayor inversión ha realizado en la historia republicana, mucho más que otras administraciones en la historia.

Los déficits según la RC no son malos, lo que importa es que los ingresos permanentes cubran los gastos permanentes (?) Si no hay ingresos del petróleo, las recaudaciones tributarias bajan, las exportaciones siguen cayendo y la inversión tanto extranjera como privada no existe. ¿De qué ingresos permanentes nos habla?

Hasta ahora el gobierno no ve nada que se deba corregir o rectificar en su modelo económico. Lo que está sucediendo es un asunto temporal. Los pagos que el gobierno debe cubrir los está haciendo con más endeudamiento, solución que el Presidente recomendó a los ecuatorianos al indicar que para eso se tiene la tarjeta de crédito.

Se necesitan con urgencia ingresos para lo que se debería recurrir a organismos internacionales que den créditos con un interés bajos. Hasta hoy se consiguen en condiciones agiotistas, algunas de cuales se desconocen.

Los sectores productivos hacen lo que pueden para mantener las plazas de trabajo, mientras el gobierno envía cartas que contienen veladas e ilegales amenazas a las empresas que reduzcan personal. La burocracia central continua igual, pero NO HAY DE QUE PREOCUPARSE.

Los Prefectos y Alcaldes de casi todas las provincias del país, se quejan de que no reciben los aportes que tienen derecho por ley, dificultándoles el continuar con obras y cumplir con los salarios; el gobierno pide paciencia y se ratifica en la muletilla de que NO HAY DE QUE PREOCUPARSE.

El Fenómeno del Niño ya hizo sentir sus primeros impactos. Poblaciones costeras como de la serranía y Amazonía, sufren de inundaciones con pérdidas de vidas, casas y cultivos; las víctimas se suman de a poco. Los deslaves y el aumento de los caudales de los ríos obligan a la evacuación de familias enteras a alberges improvisados. El mar embravecido por los aguajes y oleajes, rompe vías y se lleva viviendas. Lo paradójico es que NO HAY DE QUE PREOCUPARSE.

Da la impresión de que el gobierno de RC, está más interesado en pregonar sus obras y logros y de buscar un sucesor que continúe la revolución, que pensar en soluciones a la grave crisis que ya se siente por todo el país. Con la dolarización no se juega, como no se debería experimentar con medidas o proyectos que aumenten la desconfianza.

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