Opinión

No bastan los buenos oficios

Manuel Corao

Diario El Nuevo Herald

Ante la crisis de gobernabilidad que viven los venezolanos, los partidos políticos de países con gobiernos demócratas han manifestado su apoyo a la Mesa de Unidad Democrática para la solicitud y activación del Referéndum Revocatorio del mandato de Nicolás Maduro Moros este año.

Tal requerimiento expuesto ante el poder electoral cumple los extremos de ley consagrados en la Constitución nacional de Venezuela así como las normativas establecidas en el reglamento elaborado por las autoridades del Consejo Electoral para regir el proceso en cuestión desde su inicio, lapsos e incidencias de obligatorio cumplimiento hasta su consecución final que actuales rectores pretenden omitir.

Nicolás Maduro con el transcurrir de su gestión ha demostrado no estar capacitado para ejercer la primera magistratura en dotar de la mayor cantidad de felicidad posible a todos los connacionales sin distingo de clase, credo, ideología o posición social.

El desmantelamiento del aparato productivo iniciado por Hugo Chávez Frías con la clara intención de someter al ser común a largos periodos de hambruna; fue seguido al pie de la letra por Maduro Moros, quien intenta postrarlos a capricho luego de un proceso fraudulento de escogencia para su designación.

Seguido, con el desmontaje de leyes que preservan el patrimonio público, los comunistas llaneros dieron rienda suelta a la corrupción administrativa cubriendo con manto de impunidad a quienes permitieron, fomentaron o se beneficiaron indebidamente del patrimonio público en perjuicio de los nacionales.

Este maléfico proceder, con la caída de los precios petroleros en el mercado internacional y por consiguiente de la cesta energética de PDVSA, lejos de motivar a las jefaturas de Chávez y Maduro a realizar los recortes necesarios y previsivos ahorros, incentivó aún más el deseo de enriquecimiento indebido. Financistas en paraísos fiscales les sirven de tramitadores de visas en países del primer mundo cuando el régimen se debilita.

Convencidos de esta protección se asientan en el sur de Estados Unidos y España preferentemente, ya que el desconocimiento de otro idioma los lleva a estos lares. La seguridad personal y prometido resguardo de bienes y caudales los conduce a nadar en aguas profundas desconocidas donde luego de una nada apresurada investigación policial, las autoridades determinan estar ellos incursos en lavado de dinero, por exigencia del exilio.

Maduro Moros, convencido que la estrategia cubana le garantizaría subsistencia en el poder, no dudó al inicio de la crisis nutritiva y curativa que hoy sobrellevan los vecinos, firmar otro acuerdo con Cuba garantizándole a la dictadura castrista además de las ochenta mil toneladas de crudo energéticos y derivados, 1,400 millones de dólares por diferentes regalías que disfrazan asesoramiento en inteligencia y contra acción policial. Hoy sufren los parroquianos las derivaciones de tal decisión.

El presidente sin partida de nacimiento, ya que se resiste a mostrarla, para muchos investigadores tiene nacionalidad colombiana. Al despreciar este suministrar segura manutención y remedios a sus regidos, queda al descubierto su intención de exterminio poblacional.

Los jefes de Estado demócratas de buena voluntad, junto a expresidentes presentes en Venezuela, José L Rodríguez Zapatero de España, Omar Torrijos de Panamá, Leonel Fernández de República Dominicana, así como otros ex jefes de gobierno, ante la calamidad nacional manifiestan ser partidarios del diálogo entre la autoridad y la sociedad civil, sin percatarse que ya el mandador incumplió tal empuje en el pasado y los adversarios fueron sus víctimas. La situación vigente demanda respuestas apegadas a la Constitución donde el registrado se exprese como el referéndum revocatorio del mandato.

No basta con la diplomacia de salón sin exigir los dirigentes visitantes hacerse presentes en las cárceles y hospitales de la nación. Tampoco basta escuchar arengas por la paz cuando el tirano miente sobre la realidad interna, mientras arremete contra el pueblo que tiene hambre.

No basta escuchar sus improperios y pensar que es un ser ocurrente. Se ruega la valentía de hecho y no solo de palabras. No basta con decir ser republicano, hay que darlo todo por la libertad sin cortapisas. Si alguien tiene dudas de cómo ser un luchador social y defensor de los derechos, escuchen el llanto de los hijos de Simón Bolívar, el grito de sus dirigentes, ese clamor internacional y beban en la fuente del saber del Secretario General de la OEA, el defensor de la justicia social y corajudo Luis Almagro.

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