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Niños enfrentan problemas visuales con el retorno presencial a clases

El astigmatismo miópico, astigmatismo y hipermetropía, son tres de las afectaciones visuales que enfrentan los niños y adolescentes con el traspaso de las clases virtuales a las clases presenciales. El problema, según los resultados de una Campaña de Educación Visual que realiza OpticC, se da en edades comprendidas entre los 6 a 16 años, especialmente luego del uso excesivo de dispositivos móviles a los cuales se vieron obligados para recibir clases durante dos años.

Los análisis visuales fueron realizados a un grupo de 185 estudiantes. De este total, un 34% presentó problemas de visión borrosa o distorsionada con un defecto de refracción, es decir de astigmatismo con miopía; otro grupo, en un 23%, solo astigmatismo; un 17% hipermetropía, catalogado como defecto ocular que desenfoca la imagen sobre la retina; pero así mismo se diagnosticaron otras como miopía; provocando todas una disminución de la agudeza visual. La cual, según el optometrista de OpticC, Tito Picón, se soluciona con una detección temprana (revisión ocular) y el uso de lentes.

«Cualquier problema visual que uno tenga, si no usa los lentes con el pasar del tiempo la medida puede crecer y a su vez la afectación puedes ser mayor», confirma el experto ocular. Sosteniendo que este cambio nocivo podría darse entre uno a tres años.

A eso, de acuerdo al optometrista Picón, se suma una marcada despreocupación o quemeimportismo de los padres con respecto a las afectaciones visuales de los niños. Y esto fue comprobado dentro de la campaña; un 20% de los niños y jovencitos, a quienes se les realizó exámenes visuales y presentaron algún tipo de problema, dijeron que sus representantes conocían de la afección visual que presentaban, pero que no «hicieron nada».

Y es que muchos, padres de familia, según la presidenta de la Federación  de Establecimientos Educativos Particulares Laicos del Guayas (Fedepal) y directora de la Unidad Educativa Semillita de Guayaquil, Martha Córdova, dicen tener otras prioridades. «Les restan importancia, de hecho siempre son los maestros quienes dan la alerta, pero muchos no toman conciencia», reconoció la representante educativa.

Pero ¿qué está pasando y qué se recomienda?

Aunque no existe una causa o determinación unánime entre los oftalmólogos y optometristas, se cree que mucho de las afectaciones visuales se da principalmente por el tiempo que los infantes pasan frente a una pantalla digital o dispositivo electrónico. Esto, especialmente en los últimos dos años, bajo el contexto de la pandemia por el COVID-19. Estudios revelan que los usuarios miran su smartphone al menos 150 veces al día, eso sin contar con los otros equipos que emiten luz azul, un espectro luminoso que puede ser nocivo para la salud visual y que provoca cansancio visual, el cual se evidencia en síntomas que pueden incluir: mal de ojo seco, visión borrosa, lagrimeo y ojos llorosos, y dolor de cabeza.

El cansancio visual que se produce como consecuencia del uso de dispositivos electrónicos se debe a que parpadeamos menos al fijar la mirada en los dispositivos. Habitualmente, el ojo humano parpadea unas 15 veces por minutos, pero esta “velocidad de parpadeo” puede reducirse a la mitad al mirar las pantallas o realizar otras actividades a corta distancia.

Es más, según un estudio, se cree que desde la década de 1970 ha aumentado drásticamente la cantidad de personas con miopía en los EE. UU. y en Asia. Las investigaciones sugieren que existe una relación entre pasar más tiempo frente a la pantalla y en el interior en general. El estudio demostró que cuanto más tiempo estamos al aire libre durante la primera infancia, más lento avanza la miopía.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha dado su voz de alerta y recomienda reducir lo más posible la exposición continua a las ondas electromagnéticas de los celulares y aparatos electrónicos, especialmente en niños pequeños, eso sin contar con otro problemas de salud como el trastorno de la atención y  la obesidad. 

Pero, ¿cuáles son las recomendaciones?

  • No permitir que los niños usen pantallas hasta los 2 años (salvo en videollamadas con aplicaciones como FaceTime o Skype).
  • Limitar el tiempo de pantalla a una hora en los niños de entre 2 y 5 años. Esto permite dedicar más tiempo a otras actividades con mayor movimiento corporal e interactividad, lo que es fundamental para el desarrollo físico e intelectual de los niños.
  • Acudir a revisiones periódicas con un especialista con el objeto de que revise la calidad visual del estudiante de forma periódica, y será él el encargado de prescribir los lentes necesarios según el tipo de exposición, para adaptar filtros de luz azul adecuados según las necesidades particulares de cada persona

Por NMCH