Internacional

Niños centroamericanos migrantes enfrentan amenazas y muerte tras ser deportados

El programa se aplica solo a niños cuyos padres son residentes legales en Estados Unidos.

BOGOTÁ. Miles de niños que ingresan ilegalmente a Estados Unidos desde América Central podrían acceder al estatus de refugiados pero son deportados a sus países donde enfrentan la persecución de las pandillas, advirtió el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

 La llegada de casi 70.000 niños solos a la frontera con Estados Unidos el año pasado, en su mayor parte desde Honduras, El Salvador y Guatemala, generó una polémica en Washington sobre cómo manejar una crisis que el presidente Barack Obama calificó de “una situación humanitaria urgente”.

 Muchos niños realizan el peligroso trayecto desde América Central, una región con la tasa de asesinatos más alta del mundo, a través de México hacia Estados Unidos para escapar la desenfrenada violencia de pandillas en casa.

 Los niños detenidos por funcionarios de inmigración en Estados Unidos o México son deportados y pueden enfrentarse a la persecución de pandillas locales, conocidas como maras, y por lo tanto tener el derecho de solicitar el estatus de refugiado, dijo ACNUR.

 “Algunos niños y sus familias temen ser perseguidos por las maras cuando regresen. Nuestro interés es que los niños sean adecuadamente entrevistados antes de ser deportados”, dijo Fernando Protti, representante regional de ACNUR para América Central.

 “Creemos que si sus casos fueran más analizados, muchos serían reconocidos como refugiados con un temor fundado de persecución y falta de protección en su país de origen”, dijo Protti a la Fundación Thomson Reuters en una entrevista telefónica desde Ciudad de Panamá.

 Entre enero y septiembre del 2014, México deportó a 6.623 niños a Honduras y Estados Unidos a 564 con familiares al país centroamericano, según el Instituto Nacional de Migración hondureño.

 Las pandillas controlan barrios enteros en Honduras a través de extorsiones, violencia sexual contra niñas y mujeres, amenazas, asesinatos y reclutamiento forzado de niños.

 Los niños también enfrentan peligro si fueron testigos de un crimen cometido por las pandillas, si desafiaron las órdenes de miembros de las maras o cruzaron calles que marcan los territorios pandilleros.

 Este tipo de violencia es la razón por la que las familias envían a sus hijos solos a Estados Unidos, muestran investigaciones de ACNUR.

 Casi el 60 por ciento de 404 niños entrevistados en el 2013 para un reporte de ACNUR dijeron que habían huido al exterior porque temían ser reclutados o ser dañados por grupos armados, incluyendo carteles de las drogas, pandillas o fuerzas de seguridad del Estado.

 Muchos niños, usualmente adolescentes, son devueltos a América Central sin siquiera hablar con un abogado antes o durante sus audiencias de deportación, según el Comité sobre Refugiados e Inmigrantes de Estados Unidos, un grupo de derechos humanos.

 En noviembre, en un intento por frenar el flujo de niños indocumentados inmigrantes, el Gobierno estadounidense dijo que permitiría que algunos niños en El Salvador, Guatemala y Honduras solicitaran el estatus de refugiados en su país de origen. (Reuters/ La Nación)