Opinión

Nicaragua: silencio en momentos claves

El viernes pasado, en una reunión extraordinaria de la OEA sobre la situación interna de Nicaragua, la delegación colombiana “se perdió” y no hubo quien respondiera al llamado de lista. Todavía no es claro qué pasó.

Rodrigo Pardo*

No dejan de ser confusos los hechos relacionados entre Colombia y Nicaragua. Como se sabe, el viernes pasado, en una reunión extraordinaria, la delegación colombiana “se perdió” y no hubo quien respondiera al llamado de lista. Todavía no es claro qué pasó. ¿Un retiro estratégico para mandar algún mensaje? ¿Cuál? Las especulaciones crecen, pues el tema que se trataba era, ni más ni menos, la situación interna de Nicaragua y, en particular, la violencia contra sacerdotes. Pues en este punto, las denuncias han crecido. Este viernes la policía arrestó a monseñor Rolando Álvarez, un sacerdote de prestigio.

La situación es confusa. Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, controlan el poder con métodos cada vez más dictatoriales en medio de la crítica creciente de la comunidad internacional. Y en un escenario así, complejo y confuso, se produjo la ausencia de Colombia de la reunión mencionada. Las especulaciones se han multiplicado. ¿El nuevo gobierno de Gustavo Petro quiso enviarle un mensaje a Managua? ¿En qué sentido? ¿Uno conciliatorio para abrir espacios para dialogar sobre la multitud de asuntos espinosos que aparecen en la agenda? ¿Un anuncio de un cambio en la política de Colombia hacia Nicaragua? Lo cierto es que ha faltado una explicación clara por parte del nuevo Gobierno.

Y como suele suceder, cuando no hay información se multiplican las especulaciones. Y en este caso, todo indica que los problemas seguirán creciendo. No se ve una solución pronta y todo indica que el asunto llegará a la Asamblea General de la ONU. Un tema, en fin, que por más difícil y complejo crece en atención. Y, sobre todo, en críticas hacia Managua. A finales de la semana el presidente de Chile, Gabriel Boric, —quien ha demostrado que quiere jugar como aliado de la izquierda continental y estuvo en la posesión de Gustavo Petro demostrando esa voluntad— hizo unas duras declaraciones sobre Ortega y sus cuestionadas políticas.

De ahí que la ausencia de Colombia en el momento de la votación en la sesión extraordinaria de la OEA, a finales de la semana, haya dado tanto qué hablar… y especular, por supuesto. ¿Un mensaje del gobierno Petro a Nicaragua preparando el terreno para un acercamiento? La pregunta es relevante, porque Colombia y Nicaragua están inmersos en procesos en los que la Corte Internacional de Justicia estudia varios aspectos relacionados con las obligaciones que emanan de los tratados suscritos por ambos países. De los cuales, el más complejo tiene que ver con la definición de áreas marítimas y plataforma continental. La Corte se ha pronunciado en asuntos preliminares y es claro que tiene la mirada puesta en este punto.

Más que especular sobre los intentos de dos gobiernos de izquierda de mejorar sus relaciones, habría que ver si la curiosa ausencia de Colombia en la votación de la OEA era un mensaje que se explica en función de otros asuntos bilaterales —y muy trascendentales— que están en juego. El hecho es que el gobierno Petro no ha sido claro al explicar su política hacia Nicaragua. ¿Se debe eso a la discreción que debe mantenerse en momentos cruciales?

* Periodista y excanciller.

 

 

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