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Neymar quiere ser el 10

El brasileño, que sigue sin pronunciar una palabra sobre su futuro, negocia con el PSG.

ESPAÑA. Cuando Johan Cruyff entrenaba al Barcelona las reglas decían que solo se podía alinear a tres extranjeros en el equipo, por lo que Laudrup, Koeman, Stoichkov o Romario debían ir al banquillo en cada encuentro. Entre ellos no había pique alguno. Hoy en día aún mantienen el contacto y la amistad como se vio, sin ir más lejos, en la celebración del 25 aniversario de la primera Copa de Europa azulgrana. Hace cuatro años, cuando el Barça fichó a Neymar, Cruyff retomó la palabra. “Dos gallos en un gallinero no encajarán”, soltó a modo de profecía.

Y erró porque el brasileño y el argentino hicieron grandes migas, amigos dentro y fuera del campo. “Algunos decían que no nos llevaríamos bien, pero se equivocaban”, reflexionó el 11 antes de acabar la primera temporada. En el curso pasado, amplió la declaración con una fotografía en las redes sociales junto a Leo en la que añadía un breve texto: “La gente decía que no nos llevaríamos bien. El resto es historia”. Pero ahora parecen cobrar color y fuerza las palabras de Cruyff porque resulta que Neymar ya no quiere jugar en el mismo equipo de Messi, sino que quiere ser el líder del PSG como con Brasil.

En todo el guirigay que envuelve a Neymar, en negociaciones con un PSG que está dispuesto a pagar la cláusula de rescisión del jugador (222 millones) o algún dinero de más para no atender a los impuestos, solo Gerard Piqué ha hablado claro. Si bien enmarañó el asunto con su ya famoso “se queda”, después cogió el micro y cambió de tercio al explicar que era una “opinión personal”.

Pero diáfano como es, explicó las posibles motivaciones que mueven a Neymar a querer abandonar el Barcelona, club que le renovó en el curso anterior hasta 2021 y que cuando le contrató en 2013 otorgó una más que generosa prima de fichaje a su padre (40 millones). “Puede ser que tenga dudas por el dinero, que no creo. En lo deportivo quizá es más ambicioso, pero tampoco creo que haya mejor club que este”, se arrancó Piqué; “o quizá lo que quiere es tener un papel más importante en el equipo, pero ha coincidido con Messi, el mejor de la historia.

Por este lado podría entenderlo, pero le planteo que no se vaya a París, a una Liga donde no le verán tanto y donde se lo juega todo a la carta de la Champions”. O, lo que es lo mismo, Neymar prefiere llevar el 10 y no el 11. “Es que no hay más. Es lo que quiere, ser un primera espada”, explican desde las oficinas del Camp Nou, un tanto contrariados porque entienden que el fútbol es un juego colectivo y no individual.

Ya nadie duda de que Neymar se quiera ir [incluso Radio Montecarlo afirma que el traspaso se hará el lunes o el martes, según alguien cercano al jugador]. Por un lado, no ha dicho lo contrario, por más que se lo haya sugerido en un par de ocasiones el Barcelona. Y por el otro, los acontecimientos le delatan. Lo advirtió Piqué y lo constató este viernes en el acto promocional de Nike, donde Neymar hizo acto de presencia y poco más. Se presuponía que era el día y la hora en que el brasileño se expresaría, diría la suya ante el aluvión de informaciones sobre un traspaso que podría ser histórico.

Pero agua de borrajas; Neymar solo respondió a dos preguntas —ambas pactadas antes del evento—, una sobre Miami y otra sobre el producto. Queda por ver si habla el lunes en Shanghái —viaja directamente desde Miami; en dirección contraria a la expedición del Barça—, donde tiene otro acto promocional con la marca Replay, fruto del acuerdo de patrocinio que firmó el club hace cuatro años con las empresa Fashion Box. (El País/La Nación)