Opinión

¡NECESITO UNA ESPOSA NO UNA MADRE!

Miriam Florencia L./ Guayaquil

Psicóloga y terapista familiar
Mail:miriam_florencia@yahoo.com

La falta de tacto para decir las cosas es una de las virtudes que carecen muchas esposas, pues inconscientemente se han convertido en madres impositivas diciendo a sus esposos todo lo que tienen que hacer y decir, criticando o viendo mal todo lo que ellos hacen, incluso les llega a molestar que quieran salir un día a jugar pelota con sus amigos o ir a visitar a sus padres, en lugar de ser comprensivas y sabias para administrar su hogar.

No hay nada que moleste más a un hombre que esta actitud en su esposa. Generalmente el hombre quiere encontrar en ella el consejo, la opinión, más no la queja ni la imposición y el regaño por todo. Esto causa en el hombre una sensación de desvalorización de su persona, de poca valía, y es allí donde comienzan las fricciones entre ellos.

Estas crisis en la que los matrimonios entran casi sin darse cuenta, llega un momento en que explota y es difícil solucionarla, pero cuando existe amor en la pareja siempre habrá oportunidad de corregir y enmendar la relación.

Con una buena comunicación es fácil corregir este problema. Si el esposo se siente mal por esta actitud, no se quede callado, hágale ver a su esposa que ella no es su mamá, que ella es su esposa y está allí para ser su compañera, para salir adelante juntos, para tomar decisiones juntos y no para convertir su hogar en un ring donde cada uno quiere ganar la pelea. Y usted esposa que está leyendo este artículo, escuche a su esposo y mantenga una buena comunicación con él, encuentre formas agradables para decirle que usted quiere tener más tiempo con él, o que quizá la decisión que está por tomar no es la más conveniente, pero hágalo con sabiduría, con amor y no con imposición, porque esto apaga la llama del amor, y podría ocurrir que una vez apagada no pueda volverse a encender.