Opinión

Necesito que lo leas…

Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil

Te veo con los ojos del sentir; del percibir.

Espero tu indulgencia para la limitación de mis palabras al tratar de expresarte con justicia la profundidad de mi sentir. Amarte ha sido un privilegio para mi existencia.

Has hecho realidad todo aquello que anhelaba.

Quererte como te quiero, es la resultante de la realización que otorgas a mis aspiraciones.

No tienes la menor idea de cuánto te admiro.

Por lo humilde que eres posiblemente pienses que exagero.

Es que precisamente la sencillez que emana de tus poros es lo que valoro y contradictoriamente aquello que más hace que te ame.

Es probable que para los demás seas una mujer común. Para mí eres única sobre la tierra.

Mi amor se expresa en la convicción de mi conciencia que te grita como la más amada de mi historia.

No existe la posibilidad de compararte.

El inconmensurable amor que te profeso tornaría absurdo cualquier fallido intento de que alguien más pudiera despertar lo que has engendrado en mis entrañas.

Sentir lo que siento de la manera que lo siento, constituye una dicha inacabable.

Es un cada verte de un momento mágico sin tiempo ni prisas.

Un sonido quedo del eco enmudecido que grita los te quiero que no te alcanzo a decir.

Eres un clamor sin ruido; una melodía que jamás termina.

Un anhelo de mi suspirar; una certeza para la grandeza de mi amar.

No te estoy escribiendo con un determinado propósito.

La necesidad imperiosa de tener que hacerlo debe ser calmada con urgencia.

Esta se debe a que no puedo contener el fluido de las palabras que eclosionan en mi corazón.

Es como si tratara de represar las aguas de un río torrentoso.

Es como si no estuviera consiente para el percibir de mi existir.

Es un asunto de vida o muerte que sepas cuanto te quiero.

Te preciso para mí vivir y mí morir.

Mi respiro respira solo si respiro tus respiros.

Tú alma es un lago sosegado que aquieta mis aguas turbulentas.

Eres mí tranquilidad; la mansa paz de un bienestar que me otorga tu bondad.

No soy un tú ni un yo; soy un nosotros.

Cuando te veo me veo y me gusta lo que veo.

Te necesito como las estrellas requieren de un firmamento para su brillar. De verdad te quiero.

Lo siento más allá de mis sentires; vivo para tu vivir.

Siempre soñé con amar de esta manera.

Eres la culminación de mis deseos; la materialización de mis ilusiones concedidas.

La razón de las razones y la sinrazón que me confiere la razón. Con lo que te escribo solo quiero que sepas cuanto te amo.

Necesito que lo leas y comprendas como has bendecido mi vida con el amor que tú me das.