Opinión

Navidades boricuas en el Medio Oriente

 

 

Las navidades boricuas son únicas. Nuestra gastronomía, nuestra música, el frío navideño, y la alegría son un tesoro que compartimos todos los puertorriqueños, sin importar el lugar del mundo donde nos encontremos. Es algo que nos une.

Hoy me preparo a celebrar el periodo navideño fuera de la Isla, mientras sirvo en mi tercera rotación en Medio Oriente como miembro de la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico. Al orgullosamente hacerlo, reflexiono sobre el verdadero significado de estos días de fiesta colectiva, del sacrificio de estar lejos de nuestra isla en estos momentos, y de cómo se celebran estos días en nuestra isla del encanto.

No hay dudas de que al llegar esta época tan especial, preferiría estar en Puerto Rico, en unión a mis familiares y vecinos. Sin embargo, mi compromiso inquebrantable con la defensa de la nación de la cual somos ciudadanos me ha traído hasta aquí, al Medio Oriente, donde junto a mis compañeros soldados estamos llevando a cabo una misión importante. Aquí en medio de tanta arena, y con la responsabilidad que nuestra misión militar conlleva, es difícil celebrar las fiestas.

Pero este sacrificio lo llevo con orgullo, pues sé que estamos haciendo lo correcto. Sé que estoy cumpliendo con lo que me toca. Gracias a nuestra presencia en esta parte del mundo, hoy mis hermanos puertorriqueños y los demás ciudadanos de Estados Unidos, pueden disfrutar sus festividades en paz. Una paz que muchos toman por sentado, pero que no está garantizada, ya que existen elementos alrededor del mundo que hacen todo lo posible para afectar nuestras libertades y estilo de vida democrático.

Como miembro de la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico, he viajado el mundo, y he visto con mis propios ojos cómo en muchos países, incluyendo Oriente Medio, no existen las libertades que damos por sentado en Puerto Rico. Por ejemplo, lamentablemente en muchas sociedades alrededor del mundo, los ciudadanos no pueden llamar a una emisora de radio a fiscalizar al gobierno, tal como lo hacen a diario en la Isla.

Y es que muy frecuentemente olvidamos, que no todos los países del mundo garantizan derechos básicos a sus ciudadanos. No en todos los países del mundo se permite que sus ciudadanos expresen sus críticas públicamente y mucho menos que cuestionen las decisiones de sus gobernantes. No en todos los países del mundo permiten y aceptan a las mujeres como líderes gobernantes y tampoco las dejan mostrar su cara a la sociedad.

De hecho, de acuerdo al Museo Nacional de la Noticia en Washington D.C., sólo un 13 por ciento de la población mundial tiene acceso al concepto de libre expresión, sin temor a represalias en su contra.

Al escuchar este interesante dato, países como Corea del Norte, Pakistán, Irán y otros vienen a la mente. Sin embargo, lo cierto es que tenemos países muy cercanos a nuestra región caribeña, tales como Cuba o Venezuela, en los cuales lamentablemente no se goza de este derecho fundamental. Países en los cuales la libertad de expresión es altamente reprimida, o los ciudadanos tienen que optar por callar ante el temor de ser penalizados.

Aquellos quienes hemos luchado contra la tiranía alrededor del mundo, sabemos que la libertad implica una lucha continua mientras creamos el futuro.

Hoy, al celebrar las festividades navideñas sirviendo en la Reserva del Ejército, a miles de millas de nuestra isla, reafirmo mi compromiso a servir la nación con valentía, compasión, fe y orgullo, para que nuestro país continúe celebrando las mejores navidades del mundo en paz y libertad